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Mes: agosto 2020

La Paz

¿Qué es realmente la Paz? Se atribuye este “estado de gracia” a la finalización de todo tipo de conflicto, generalmente al de la guerrera. Y si ya no hubiera guerra en el mundo, ¿creen que la Paz se instalaría en cada hogar, en cada familia o grupo? Y si no existieran las agresiones físicas o mentales ¿creen que la paz afloraría en la humanidad?

Un destiempo épico

Desde mi simple lugar de observador, se sucede ante mí un destiempo épico, fuerza y poder de dioses enormes mientras busco en el sentir un ejercicio elevado, una lírica aún no dibujada que espera, que aguarda. Lo posible se abre en las palabras y el aliento en el infinito canto.

Elder

La confianza es una virtud

¿Realmente hemos comprendido la experiencia de vivir desde la esencia? O aún mejor ¿hemos observado el transitar de las inicios sucesivos? Nuestro interior aguarda a que lo descubramos, libres y despojados de preconceptos. El tiempo espera a que nos reiniciémos en espontáneas y simples creaciones. La confianza es una virtud que mantiene las innumerables puertas, abiertas para siempre.

Elder

El entramado

«El entramado de lo convencional convierte a la mente en vaga, limitada y repetitiva. La idea creativa, el pensamiento propio y el amor universal tienen su impronta en el punto de luz que habita en nuestra esencia. Hoy y para siempre.

Podemos experimentar un pensamiento propio, mantenerlo y darle fuerza para luego materializarlo. Los horizontes están mucho más allá, alejados, casi imperceptibles. Nacen y mueren en nuestras mentes»

Elder

Vivir nuestro tiempo

Vivir nuestro Tiempo

Se acostumbraron al murmullo, al oleaje incierto que durante cientos de años el humano atesoró como propio. Se acomodaron en el dolor por siglos e inventaron que ,nosotros, las jerarquías encarnadas, vinimos a padecer también. Pero no fue así…

Y la incomprensión de nuestra historia, dejó huellas infinitas en las memorias de la humanidad; por ello, les digo hoy que nuestros mantos … los arrojamos a los desiertos, y que nuestros pies los despojamos de aquellas sandalias que marcaban nuestro destino final. Y así desnudos les mostramos quienes somos a toda la humanidad planetaria.

Vinimos a abrazar cada parte de su existencia y a recordarles su inmortalidad, pero también a hacerles comprender que su libertad llegará cuando conecten con su verdadero tiempo. Hoy no es ayer.

El arrullo de la mañana encandila a los frágiles corazones que una vez creyeron en mí y que hoy se deslumbran por los titileos de cuerpos quebrados por la aurora de sus promesas. Dejaron de verme y se cegaron. Comenzaron a creer que la materia es más poderosa que los mundos sutiles y se debilitaron sus cuerpos y sus mentes; sus palabras y sus ilimitados lazos cósmicos.

Tiempos que se mezclan y se viven como propios; que desgastan los pies y se acumulan en el verbo; que se enjambran en el corazón tapando la luz inmortal de cada panal cósmico. Sois parte de nosotros, ¿es que acaso ya lo habéis olvidado? Somos una misma esperanza.

Bendecimos vuestro camino desde las altas torres del firmamento infinito. Vuestro Tiempo es ahora, pero han de encontrarlo primero y beberlo después. Han de sentir su forma y su nobleza indeleble más allá del minutero humano y renacer, resurgir, inquebrantables, para erigir vuestra conciencia cósmica por arriba de toda vida adyacente.

Han de vivir unificando todos sus tiempos, vivir sin desterrar la vida encarnada, ni la muerte de la carne. Vivir sin desenlazarse del cosmos ni de sus cuerpos místicos. Vivir sin soltar la estela divina. Vivir recordándose en un continuo bucle que todo lo une y lo expande por siempre.

Anael

La valentía de aceptarnos

¿Somos capaces de ser nada? ¿Somos capaces de no emitir palabra? Hay tiempos que, en el mismo acto del transcurrir, la costumbre marca un determinado accionar. Y entonces vivimos instantes de múltiples vocablos, ideas, pensamientos, emociones. Nos contagiamos y sumamos tiempo en constante sucesión, volviendo a reiterar circuitos sin fin. Distraídamente, nos sumergimos en los laberintos de otros. Tomamos ideas que enarbolamos en su máxima potencia y más aún si nos descongestionan cualquier inquietud, y ni qué decir tiene si estas palabras amigas nos expulsan de algún estado de desesperación. Pero ¿seríamos capaces de escapar de la prematura memoria de calidez, de desdibujar el circuito que fue creado desde el seno cuando ante cualquier peligro, los brazos maternos fueron los más fuertes refugios? ¿Seríamos capaces de ser Nada? ¿De detenernos, observar y asumir?

La ignorancia de Uno, de nosotros mismos, nos hace vulnerables, nos arroja a compartimentos oscuros, lejos de la esencia. ¿Podemos ser capaces de lanzarnos en un acto sin piedad y afrontar la verdad universal donde nos espera la sabiduría como salvamento?  Quizá en ese melancólico vuelo resurja el tímido sentir de que no necesitamos a nadie para gritar, soltar y volver a diseñarnos. A veces jugamos a decir, a descifrar actos que nada tienen que ver con nuestro presente pero la voz amiga nos reclama, nos pide atención sobre ellos. ¿Y entonces podríamos no emitir palabra? Ay, pero cuánto remordimiento recaería sobre nosotros, sobre nuestras espaldas porque no nos permitimos experimentar la lejanía del saber escuchar y aún más del poder ayudar. 

 ¿Y si nos detenemos y le hablamos a ese impulso automatizado? ¿Y si observamos con voluntad esa atención innecesaria? Quizás el amor, quizás la calma, le darían al Otro el necesario tiempo para reforzar su único y sabio viaje. Es tiempo de observar con diplomacia las dos caras de la moneda donde muchas veces fuimos los que reclamamos y otras veces los que aconsejamos. En el proceso alentador de la existencia todo es, árbol y fruto, raíz y Tierra. Infinitos hilos sabios se recogen en cada interior esperando a que nuestra valentía sea el único impulso, el sublime soplo que nos traerá desde la esencia, el oxígeno de las palabras amigas. Acostumbrar a dejarnos permear de nuestra sabiduría, de que la elección como conciencias singulares y viajeras nos vuelve libres, en un tiempo y en un espacio, explorando el movimiento del Universo y el nuestro. Desdibujar y crear, materializar una realidad sin repeticiones, sin patrones donde el silencio nos encuentre dialogando.

Elder Lavergne

Formas

La forma en la que vemos y sentimos el escenario de nuestra vida, altera de forma significativa nuestras propias líneas del tiempo. Nacemos con múltiples caminos, diseñados en otros planos antes de nacer. Elegimos en dimensiones donde la materia se desvanece y la memoria cósmica se revela ante nosotros. Esto no se puede demostrar con ninguna ecuación matemática, aún. Pero todos los que estamos en este camino del despertar, lo sabemos. Seamos libres y vivamos en consecuencia de ello.

Elder

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