• Type:
  • Genre:
  • Duration:
  • Average Rating:

Vivir nuestro Tiempo

Se acostumbraron al murmullo, al oleaje incierto que durante cientos de años el humano atesoró como propio. Se acomodaron en el dolor por siglos e inventaron que ,nosotros, las jerarquías encarnadas, vinimos a padecer también. Pero no fue así…

Y la incomprensión de nuestra historia, dejó huellas infinitas en las memorias de la humanidad; por ello, les digo hoy que nuestros mantos … los arrojamos a los desiertos, y que nuestros pies los despojamos de aquellas sandalias que marcaban nuestro destino final. Y así desnudos les mostramos quienes somos a toda la humanidad planetaria.

Vinimos a abrazar cada parte de su existencia y a recordarles su inmortalidad, pero también a hacerles comprender que su libertad llegará cuando conecten con su verdadero tiempo. Hoy no es ayer.

El arrullo de la mañana encandila a los frágiles corazones que una vez creyeron en mí y que hoy se deslumbran por los titileos de cuerpos quebrados por la aurora de sus promesas. Dejaron de verme y se cegaron. Comenzaron a creer que la materia es más poderosa que los mundos sutiles y se debilitaron sus cuerpos y sus mentes; sus palabras y sus ilimitados lazos cósmicos.

Tiempos que se mezclan y se viven como propios; que desgastan los pies y se acumulan en el verbo; que se enjambran en el corazón tapando la luz inmortal de cada panal cósmico. Sois parte de nosotros, ¿es que acaso ya lo habéis olvidado? Somos una misma esperanza.

Bendecimos vuestro camino desde las altas torres del firmamento infinito. Vuestro Tiempo es ahora, pero han de encontrarlo primero y beberlo después. Han de sentir su forma y su nobleza indeleble más allá del minutero humano y renacer, resurgir, inquebrantables, para erigir vuestra conciencia cósmica por arriba de toda vida adyacente.

Han de vivir unificando todos sus tiempos, vivir sin desterrar la vida encarnada, ni la muerte de la carne. Vivir sin desenlazarse del cosmos ni de sus cuerpos místicos. Vivir sin soltar la estela divina. Vivir recordándose en un continuo bucle que todo lo une y lo expande por siempre.

Anael

Previous Post

La valentía de aceptarnos

Next Post

El entramado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top