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“Cuando comenzó el proyecto genético humano, las 32 razas, junto con el Universo Mental, abrieron una coordenada de tiempo diferente al tiempo absoluto del Universo, con la finalidad de desarrollar el plan divino con una dedicación exclusiva. Así fue como al iniciarse el proyecto, crearon un tiempo alternativo que, llegado el momento, se fundiría con el tiempo absoluto del Universo.”

Este extracto de “La Raza 33, Un Puente Sagrado” de Anael de Origen Estelar, nos habla de la realidad del tiempo. Las 32 Razas más avanzadas de nuestro Universo crearon una coordenada de tiempo para nuestro planeta, diferente de la del resto del cosmos. De esta manera, las 32 Razas pudieron desarrollar plenamente el proyecto de la Raza 33, la del Ser Humano. Y como nos explica Anael en su libro, este tiempo diferente tiende progresivamente a igualarse al del resto de nuestro Universo, en un extenso proceso que culmina en este presente.

El tiempo ha sido siempre un gran interrogante para pensadores y filósofos de la Historia. ¿Es un valor constante? ¿Existe realmente? ¿Podemos cambiarlo? Ya en los inicios de la época medieval, el pensador Agustín de Hipona intentó desentrañar la naturaleza del tiempo. Partiendo de la noción de Dios, interpretó que la divinidad es inmutable, por ello, en Dios no existe el tiempo. A partir de este axioma, el filósofo interpretó que existen dos mundos, uno divino en el que no existe el tiempo; y otro en el que habitamos nosotros, donde el tiempo sí está presente.

La concepción del tiempo ha ido ganando en complejidad con los avances de la ciencia. Se ha descubierto que no es una realidad estática, sino que es mutable, diferente en otros espacios. Albert Einstein ya nos explicaba que no funciona igual en todas partes, que se ve afectado por otras variables como la gravedad. Nosotros mismos podemos ver los cambios en el paso del tiempo: por momentos perdemos noción del mismo, sentimos que podemos viajar a través de él o que salimos de su influjo. A veces podemos vernos en el pasado o en el futuro, nos encontramos en el No Tiempo.

Es indudable que el tiempo se va modificando, su realidad evoluciona como se nos cuenta en el libro “La Raza 33” y vamos entrando en una nueva etapa, en la que entraremos en las coordenadas de nuestro cosmos. El tiempo no debe funcionar como una cárcel que nos constriña, sino que al elevarnos por encima de él podremos entrar en esas otras realidades, en las del mundo divino como nos explicaba Agustín de Hipona, o en las del cosmos como nos cuenta Anael. En el mundo cotidiano nos sentimos aprisionados por las horas, las acciones repetitivas y la necesidad de correr para llegar a todas partes. En el otro, en la realidad del cosmos, el tiempo se vuelve algo relativo, algo que ya no nos aprisiona y que incluso deja de existir. Y tú, ¿en qué mundo vives?

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